viernes 18 de julio de 2008

Háblale a la piedra

Una vez un amigo me dio un consejo para tratar con provocadores sin perder el juicio: no los mires . Y es cierto, mientras más uno mira al provocador más se olvida uno del propósito del encuentro. Los grandes negociadores utilizan la provocación como una maniobra de distracción, te hacen perseguir un conejo para que olvides cazar al tigre. Por eso, en cierto sentido, es un sabio consejo ese de no mirarlos, desviar la mirada del conejo que quieren mostrarnos para recordar el tigre que aún no cazamos.

"El Eterno le habló a Moshé para decir: Toma la vara y reúne a la asamblea, tú y tu hermano Aharon, y hablen a la roca ante la vista de ellos, y ella dará sus aguas..." Bemidvar [Números] (20:7-8). Sí, es el famoso pasaje de la roca. Y sabemos que todo esto ocurrió en medio de una protesta pues "el pueblo contendió contra Moshé y exclamaron diciendo: Ojalá hubiésemos fallecido por la [misma] muerte de nuestros hermanos delante del Eterno" (20:3). Ahora, la presión política y la protesta son una forma de provocación, pues incluso cuando es por una causa justa (por ejemplo la sed en medio del desierto) la protesta tiene la finalidad de provocar algún cambio. Así que, en este sentido, Moshé contestó a una provocación. Ríos de tinta han escrito los eruditos Rabbanim sobre este pasaje y sobre cuál sería el pecado de Moshé. "Moshé tomó la vara de delante del Eterno como él le había ordenado" (20:9), hasta ahora todo bien. "Moshé y Aharón reunieron a la congregación frente a la roca..." (20:10) y sigue bien. "...Y les dijo: ¡Escuchen ahora, rebeldes! ¿Acaso de esta roca extraeremos agua para ustedes? Entonces Moshé alzó su mano y golpeó la roca con su vara dos veces, y salió abundante agua...".

Pero un momento, ¿A quién le dijo esto Moshé? "...a la congregación frente a la roca". Algo anda mal, porque la orden fue "...hablen a la roca ante la vista de ellos", en hebreo "divartem", hablen, en plural. ¿Que hablen quiénes? los dos, "...tú y tu hermano Aharón", es decir Moshé y Aharón. Pero fue Moshé el que les dijo (en hebreo vayomer lahem, y les dijo, en singular) y sólo Moshé les dijo, "¡Escuchen ahora, rebeldes!". De donde deducimos una doble equivocación:
(1) Sólo habló Moshé, quien tenía fama de molestarse, y su hermano Aharón, el que tenía fama de paciente y conciliador, se quedó callado.
(2) Moshé no le habló a la piedra sino a la congregación que le reclamaba por la sed en medio del desierto.
Parece trivial, ¿cómo es posible que un profeta como Moshé no se diera cuenta de estas dos cosas tan simples, que cualquiera de nosotros habría notado? Bueno, no es tan trivial. Cualquiera de nosotros caería por cosas mucho más simples, como el apuro en el tráfico o una larga cola para un trámite en un ministerio. La situación en la cual Moshé se equivocó era muy dura: su pueblo, el pueblo al que Ds había sacado de Egipto con grandes milagros, ahora moría de sed en medio del desierto. Y la muerte por sed es una muerte por desesperación.

Ante una presión como esa cualquiera pone la renuncia, cualquiera sale corriendo. Al menos yo no habría podido fijarme en sutilezas, y las sentencias de Ds son sutiles, deben ser hechas cuidando los detalles. "Toma la vara y reúne a la asamblea, tú y tu hermano Aharon, y hablen a la roca ante la vista de ellos, y ella dará sus aguas..." Suena fácil. No sabemos qué pasó por la cabeza de Moshé en ese instante. El hecho es que olvidó su objetivo, cumplir la mistvá de Ds, y el objetivo de Ds, realizar el milagro de que el agua surgiera de la piedra. Este simple olvido hizo que moshé fijara su ojos en quienes lo provocaban, "la congregación frente a la piedra". Lo que sucedió después es lo que nos sucede a todos, no hay reproche posible, después que uno cae en la provocación se sigue cuesta abajo en la rodada. Se contesta en términos provocativos, lo cual suele ser inconveniente incluso cuando uno tiene razón ("¡Escuchen rebeldes!"),
nos dejampos llevar por la ira ("...Entonces Moshé alzó su mano y golpeó la roca con su vara dos veces").

Ahora, ¿Qué habría sucedido si, aún con la ira que pudo ser producto de la primera protesta, la de 20:3, Moshé y Aharón hubiesen cumplido la orden de Ds tal cual Él la había dicho? Probablemente:
(1) Aharón habría hablado junto a Moshé y habría suavizado sus palabras, con lo cual lo habría calmado.
(2) Ambos le habrían hablado a la roca, y no a la congregación, con lo cual hubiesen ignorado redondamente toda la situación de provocación.
(3) El agua de la roca habría brotado porque le hablaron, y no porque la golpearon, lo cual habría hecho el milagro más llamativo.
(4) Aún bajo el supuesto de que Moshé hubiese estado disgustado a la hora de cumplir la Mistvá, al haberla cumplido al pié de la letra no habría sido objeto de castigo. Más aún, por haberla cumplido tal cual no habría sido dominado por la ira, lo cual le habría añadido mérito.
(5) Al hablar a la piedra y no a la congregación, Moshé no habría podido decir "¡Escuchen, rebeldes!", pues sólo a la roca se habría dirigido.

De esto aprendemos que la provocación es una falta muy grave, porque puede hacer caer hasta a los hombres más justos. Por otra parte, cuando somos nosotros el objeto de una provocación, no existe mejor remedio que el de Ds, "...hablen a la roca". Háblenle mejor a las paredes o al techo, no a la persona que les provoca. O como decía aquel viejo amigo, no los miren. A palabras necias oídos sordos.

El sabor sefardí (o dos recetas para una amiga)

La comunidad judía de Venezuela comenzó en la época de la colonia, el primer cementerio judío se construyó en la ciudad de Coro, de donde llegaron los primeros inmigrantes provenientes de Curaçao. Los judíos del s.XIX llegaron por mar y entraron, principalmente, por Puerto Cabello y por Carúpano. Mi tatarabuelo llegó por Carúpano y se estableció en Cumaná. Las familias sefardíes venezolanas tienen principalmente dos orígenes: De España a través de las "antillas" holandesas (son las familias más viejas, como la de mi tatarabuelo) o del norte de África (Argelia, Marruecos, Tánger). Muy unos pocos que llegaron del Oriente Medio (en esa época Imperio Otomano, luego Líbano, Siria o Turquía). Aquí van dos recetas de cocina de sabor sefardí. Cito a las dos autoras y espero que no me demanden. Una es Raquel Gamus de Gallego, la otra es Marisol Bendayán.




KIBBE
1. Guiso: 1/4kg de carne molida, 2 cebollas grandes, sal y bjarad (mezcla de 1 medida de pimienta dulce o "guayabita" con 2 medidas de pimienta negra, tostadas y molidas, mi tía le añadía canela y le queda muy bien). Preparación: Se sofríe la cebolla cortada en cuadritos, se agrega la carne y se va revolviendo, se cocina a fuego lento para que no se hagan grumos, se agrega la sal y el bjarad.

2. Masa: 1/4kg de burghol (trigo molido), 1 pimentón rojo, 1 tomate, 1 y 1/2 cucharadita de sal, 1 cucharada de bjarad, 1 cucharadita de comino, 2 cucharadas de aceite, 5 cucharadas de harina. Preparación: Al trigo previamente lavado y escurrido se le agregan el pimentón y el tomate licuados con un poquito de agua (de este licuado se aparta un poco para mojarse las manos cuando se da forma a los kibbes). Se agregan los aliños y al final la harina. La masa está a punto cuando al formarse las peloticas no se abre, si fuera necesario se agrega un poco más de harina. (Nota: mi tía le añade a toda esta mezcla 1 huevo).

3. Preparación del kibbe: Se forman las peloticas pequeñas, se humedecen las manos en el licuado de tomate y pimentón previamente, y con el dedo índice de una mano se hace un agujero mientras con la otra mano se le da la forma de una croqueta. Por el agujero que queda en la parte de arriba se rellena con la carne guisada, cuidando que no queden muy llenos ni se parta la croqueta. Mientras más fina quede la masa, de mejor sabor será el kibbe. Los kibbes se fríen en abundante aceite muy caliente hasta que quedan dorados. Se pueden preparar y congelar y se sacan directamente del congelador al sartén, se fríen sin dejarlos descongelar. Para comerlos se sirven en un plato unas seis u ocho croquetas y en el centro se coloca una pequeña fuente con crema de tahine (o tejinah). Yo sirvo también a un lado dos limones picados en cuartos.



ALMORONÍAS O ALBORONÍAS
No se gasten, en la discusión de cómo se escribe no hay dos sefardíes que estén de acuerdo. Es pollo con berenjenas y cebolla.

Ingredientes: 2kg de cebollas cortadas finamente, 3/4 de taza de azúcar, 1/4 de taza de miel (diabéticos usar splenda, queda igual de bien), 1 pollo grande en trozos, 1/4 taza de agua, 1/4 cucharadita de alcaravea, 1/4 cucharadita de nuez moscada recién molida, 1 cabeza de ajo pelada, 2kg de berenjenas, 2 tazas de aceite, sal y pimienta (bjarad) al gusto.

Preparación: En un caldero grande freír la cebolla en las 2 tazas de aceite hasta hacer marchitar. Agregar el azúcar y la miel, continuar la cocción hasta que las cebollas se vean oscuras. Reservar. En una olla grande colocar las presas de pollo sazonadas con sal, pimienta, alcaravea, ajo, un poco de las cebollas fritas y el agua. Cocinar con la olla tapada ahsta que el pollo esté blando. Retirar el pollo y cortar en pedazos largos y grandes, reservar. Pelar las berenjenas procurando dejar tiras de piel de modo alternado, para ésto lo más práctico es emplear un pelapapas (yo no les quito la piel en absoluto). Luego cortar en ruedas de aproximadamente 1 cm de ancho. Dorarlas ruedas en aceite y escurrir en un colador por un largo rato. En un recipiente de horno colocar los ingredientes por capas, primero una de berenjenas, arriba una de cebollas y luego una de pollo. Continuar alternando las capas hasta terminar los ingredientes. Hornear a 175C (370F) por 1 hora.

domingo 13 de enero de 2008

El que busca y el que encuentra

"Saquen o compren para ustedes un animal del rebaño para sus familias y degüellen la ofrenda de Pésaj. Tomarán un manojo de hisopo y lo mojarán en sangre que está en la jofaina, tocarán el dintel y las dos jambas con la sangre... " (Shemot, Bo, 12:21 y ss.) No es una orden cualquiera. Ciertamente viene acompañada de una promesa, "...el Eterno pasará para abatir a Mizraím y verá la sangre en el dintel y sobre las jambas... el Eterno pasará y los protegerá". Y con todo y promesa no es una orden cualquiera. Veamos: degollar un cordero, recoger la sangre. Embadurnar la entrada de la casa a la vista de todo el que pase, lo que en un lugar cualquiera no sería muy bien visto. Pero en Mizraím o Egipto era otra cosa. Habría que recordar cómo eran los antiguos dioses Egipcios. Había leones...



...águilas...
...toros...
...más águilas...

escarabajos...

...y los corderos.... Bien, a partir de los estudios modernos al menos sabemos que eran sacrificados en los ritos funerarios de personalidades importantes. De acuerdo a la tradición rabínica, el cordero habría sido también uno de los dioses del panteón politeísta elegido, lo cual no habría tenido nada de extraño. En todo caso, sacrificio de corderos en ritos funerarios pudo haber sido tomado como un acto más de adoración hacia el difunto, por ejemplo, un faraón o un ministro. Un símil de la gravedad del asunto sería intentar degollar en un mismo día un número importante de reses, hoy día, en la India y rociar con la sangre las entradas de las casas. Siendo minoría en medio de un pueblo que adoraba imágenes de animales lo menos que cabría esperar es que, viendo la sangre de los corderos en las puertas, los egipcios entrasen por la fuerza en las casas de los hebreos.

Dice un amigo de la yeshiva que cuando Ds nos pone a prueba también nos provee con todo lo que hace falta para superarla. Eso no suele suceder cuando buscamos retarnos nosotros mismos. En lo que toca a Ds, cuando Él nos pone una prueba debemos hacerle frente, pero no debemos buscar ponernos nosotros mismos a prueba constantemente. La prueba no se busca, sólo se encuentra.

Ds nos puso una prueba en esa noche "...al término de cuatrocientos treinta años y fue en ese mismo día que salieron (...) de Mizraím. (...) Ésta es la noche del Eterno, una salvaguarda para todos los hijos de Israel para sus generaciones."(12:41). Y al final de la prueba estaba el premio. La libertad.

domingo 6 de enero de 2008

Contra el fanatismo

El fanatismo está de vuelta y no siempre hay quien lo pare. La última de moda es cuestionar el evolucionismo como una "dudosa teoría que nadie ha corroborado aún".

Ciertamente, hay una parte de la teoría de Darwin que actualmente ha sido rebatida, en particular en lo que toca a los mecanismos con los cuales se da el proceso de selección natural, que no era tan sencillo como el propio Darwin atisbó, sino que se juega a niveles moleculares. Una buena referencia es el (ya conocido) libro de El gen egoísta.

Está de moda volver a imponer la teoría creacionista en las escuelas, mas no tal como aparece en las tradiciones religiosas antiguas, sino según versiones de cuarto pelo como el Diseño Inteligente. Claro que contra el fanatismo pocas cosas son mejores que el absurdo. Bien lo ha comprendido Bob Henderson, fundador del pastafarismo

Sin embargo, y si nos ponemos un poco serios, resulta que la teoría de la evolución no contradice en lo más mínimo al creacionismo religioso (del cual, si bien hay un artículo disponible en wikipedia, me parece que sigue siendo ambiguo). Así lo entendió en su momento la cabeza de la Iglesia Católica, Juan Pablo II, que publicó al respecto un profuso documento pocos años antes de morir. No suelo andar elogiando papas y el papado ha sido una institución responsable de la muerte de muchos judíos. Pero en lo que toca a Juan Pablo II o Karol Wojtyla, toca reconocer que a la fecha es el único papa que, en calidad de jefe del grupo más numeroso de cristianos, ha reconocido públicamente la responsabilidad de los católicos en el antisemitismo, y ha pedido disculpas públicas. Detalles gruesos por los cuales me cae bien.

Volviendo a lo nuestro, el creacionismo; para el judaísmo tampoco hay contradicción visible. Cito dos referencias en internet, el comentario de RAbbi Simmons y un artículo del blog Evolutionism. Sin embargo, nada sustituye al estudio individual, por lo que insisto en que es mejor acudir a la tradición rabínica y (con la cabeza despejada y la vista amplia) directamente al texto de Bereshit.

Finalmente, habría que destacar que Creacionismo no es lo mismo que Diseño Inteligente. Que creamos que existió un comienzo y habrá un fin, no quiere necesariamente decir que sabemos exactamente cómo se han dado las cosas. Para una distinción (o como dicen ahora, anglicismo mediante, desambiguación) les recomiendo calurosamente el siguiente artículo del blog de SOB que, además de inteligente, tiene la virtud de hacer reír.

Lo digo y lo reitero. Contra el fanatismo, nada mejor que el sentido del humor.

lunes 24 de diciembre de 2007

Padres e hijos


Estoy preparando un artículo sobre la relación entre padres e hijos y, particularmente, sobre hijos que deciden cambiar de dirección y se apartan del deseo de sus padres, eso que Erik Erikson llamaba la crisis de la adolescencia, o crisis de la identidad. Hay una amplia literatura disponible en el Tanaj (o si prefieren, el Antiguo Testamento), que es común a las tres religiones monoteístas (en estricto orden cronológico de aparición) Judaísmo, Cristianismo e Islam; en las cuales suele ser tema recurrente. Quienes no sepan de qué se trata pueden buscarlo en los libros de psicología o recurrir a algo más divertido, como ver las fresas salvajes

de Ingmar Bergman o, si lo prefieren, el Rey León de Disney.

Tengo gran curiosidad de averiguar cómo otras religiones abordan el asunto. Agradecería cualquier comentario al respecto, particularmente sobre religiones no monoteístas (e incluso no teístas), como el budismo, el hinduísmo, el shintoísmo, la religión yoruba, el gnosticismo (rosacruces o francmasones) y hasta la nueva iglesia del monstruo volador del espagueti (curiosos mirar en wikipedia). Se agradecen sugerencias...

jueves 20 de diciembre de 2007

A modo de ejemplo


Esta imagen, que de modo totalmente abusador acabo de tomar prestada de la página del blog de Mil Orillas, me resulta absolutamente didáctica y asaz útil a la hora de explicar la prohibición rabínica sobre la mezcla de carne con lácteos. ¿Dudas?

Saludos y gracias de antemano al gentil proveedor...

El violinista en el tejado

Para mí resulta cada vez más clara la gran cuota de responsabilidad que tiene Broadway en eso de que a uno lo obliguen a estudiar violín desde chiquito.

Por otra parte, a veces me parece que pudo ser de antes, que estemos conformados genéticamente con un apéndice de cuatro cuerdas. Quizás sea como decía Ariel, el personaje central de la película Esperando al Mesías (Daniel Burman, Argentina, 2000), que con tan exquisito humor porteño deslizaba inocentemente su tesis, que cito de mala memoria, ...si de todos modos tarde o temprano ibas a tener que rajar, pues te enseñaban violín porque al fin y al cabo era más facil rajar con un violín.

Quizás sea un arquetipo que tienen todas las mamás metido en la cabeza. Y bueno, las mamás judías no tendrían por qué ser la excepción. Y ¡zás! te encasquetan un violín al menor descuido, cuando menos te lo esperas. El caso es que yo fui la excepción. Mi madre tenía en su cabeza un piano. Mi madre era pianista. Mi padre tocaba trompeta. Y en el duelo de titanes ganó mi madre, un poco por persuasión, un poco por miedo a las prácticas de trompeta a media madrugada... Y me pusieron a estudiar piano. Pero bueno, no todos somos como Marta Argerich.

El caso es que ahora me ha dado por reconciliarme con el arquetipo del judío violinista, y escuchar conciertos de violín, esos mismos cociertos de violín que antes no me interesaron. Me ha dado por admirar las hermosas imágenes de los violinistas de Chagall, de las cuales aquí va una pequeña muestra.



Quizás, y sólo digo quizás, al fin y al cabo, hayan sido las hormonas y la adolescencia y la rebeldía, todo lo cual me hizo aborrecer el piano y estudiar flauta...

miércoles 19 de diciembre de 2007

Enderezar lo torcido


Ya habíamos comentado antes que después de la lucha con el ángel, Yaacov fue nombrado Israel, y lo que éste cambio significa. Yaacov viene de ekev que significa condicional o condicionado, que alude al talón, y también a la capacidad de negociar y a la astucia. Cualidades todas éstas que se hallan, sin duda, en un vendedor de aspiradoras. Cualidades que ayudaron a Yaacov a obtener la primogenitura y la bendición de su padre Abraham, herencias ambas que despreció su hermano mayor Esav. El nuevo nombre Israel tiene como raíz a las letras YSR, que conforman, por ejemplo, la palabra yashar, cuyo significado es "derecho, recto". De este modo, el cambio de nombre significa también un cambio moral y espiritual.

En la lectura de vayigash vemos cómo, después de revelarse ante sus hermanos, Yosef los llena de regalos y los envía a su padre; y cómo éste desconfía de sus hijos y cómo la Torá lo llama insistentemente con su antiguo nombre: "Y ellos llegaron... ante su padre Yaacov y le anunciaron, diciendo: Yosef vive aún... Pero su corazón dio un vuelco, pues no les creía" (Bereshit, 45:25-26). Al respecto dice Rashi que el vuelco (en hebreo vayafag) significa que no prestó atención a sus palabras y dejó de creerles. Cuando Yaacov vio los regalos que Yosef había enviado, sólo entonces volvió a confiar. "Revivió el espíritu de su padre Yaacov. Israel dijo: es mucho, mi hijo Yosef vive aún, iré y lo veré antes que yo muera". Así pues, en cuanto vuelve a Yaacov la confianza en Ds, la Torá vuelve a llamarlo Israel.

martes 18 de diciembre de 2007

El camino del arrepentimiento

Durante las últimas parashot hemos leído la historia de Yosef y sus hermanos, los hijos de Yaacov que conformaron las doce tribus de Israel. En las tres semanas anteriores el protagonista ha sido principalmente Yosef, pero el acento sobre el personaje principal cambia en esta última lectura de Vayigash, la parashá que cierra esta historia. En ella vemos culminar a la vez dos argumentos de un drama familiar que se inicia con la rivalidad entre Lea y Rajel (Bereshit 30:14-15) y se entrelaza con la rivalidad entre los hermanos. Seis hijos tuvo Lea: Reubén el mayor, Shimón, Leví, Yehudá, Isajar y Zbulún. Dos hijos tuvo Rajel: Yosef y Benyamín. Shimón y Leví ya habían mostrado su celo religioso cuando mataron a Shejem y su pueblo en ocasión del rapto de Dina (34:25-31). Ahora bien, los hermanos de Yosef conspiraron para matarlo (37:18). De acuerdo a mi moré, fueron probablemente Shimón y Leví quienes lo pensaron primero. Su hermano mayor Reubén los detuvo con intención de salvarlo (37:21) y aunque lo salvó de la muerte no pudo hacer más nada pues llegó tarde, cuando Yosef ya había sido vendido a los Mitzrim a proposición de Yehudá. Así pues, vemos aquí una acción compleja que involucra a varias personas, y en la cual el último eslabón y responsable es Yehudá (37:26-27). He aquí la falta que motiva las tres parashot anteriores (37:28).

Todas las peripecias que a continuación sobrepasa Yosef, y todas las intrigas que arma con la finalidad de atraer a sus hermanos, los llevan progresivamente por el camino de la tshuvá. En hebreo la palabra para designar el acto de arrepentirse es tshuvá, que significa retorno. El arrepentimiento, es pues, el retorno del alma al camino de las mitzvot, los preceptos cuyo cumplimiento nos exige Ds, Bendito Sea.

(fotografía tomada de www.old-picture.com).
Los pasos de la tshuvá son cuatro, y estos cuatro pasos los vemos en esta parashá:
Confesión: El primer cuestionamiento lo hallamos en (42:21), pero aún es un reproche de Reubén, el hermano mayor, más que una admisión de parte de los demás hermanos. La segunda ocasión la hallamos en (44:19-20) de la boca de Yehudá, quien da la cara a Yosef y admite su primera falta.
Corrección de la conducta: Yosef da a sus hermanos la oportunidad de que dejen atrás a Benyamín, y sin embargo éstos no lo abandonan (44:11-14).
Reparación: Ante la negativa de Yosef de liberar a Benyamín, finalmente Yehudá se rinde y le pide que lo tome como esclavo en lugar de su hermano menor (44:33).
Corrección de propósito: Yehudá explica por qué no es capaz de volver a cometer la falta (44:34).

Las consecuencias de una falta no siempre se pueden evitar. Los actos que cometemos no se pueden echar atrás, tienen consecuencias que debemos asumir de manera responsable. Pero éstas consecuencias no se pueden confundir con un “castigo”. De hecho, una tshuvá sincera tiene la virtud de acercarnos a Ds y motivar su perdón, que es como si la falta nunca hubiese sido cometida ante sus ojos, más aún, podemos percibir cómo Ds es capaz de sacar favores de nuestras propias caídas (45:7-10).